...de mi muerte, cerca está de la
calavera bellamente maquillada para el viaje. Nada faltará a la ceremonia, ni
el malvón, ni los higos, ni la parra. Aunque la casa los dejara escurrir,
persisten con sus colores amables, sus voces de niñez perdurada. Y sus llantos,
filos atravesando la furia, van de un vuelo a otro, inevitables, como gotas que
deja caer la lluvia con pereza,,,
No hay comentarios:
Publicar un comentario